Inundando el McDonald's
Cada vez que, por razones ajenas a mi voluntad, acabo comiendo en un McDonald's y mi estómago pasa horas intentando digerir la tremenda cantidad de pequeñas uñas y dientes que hay en cada hamburguesa, me dan ganas de, sierra mecánica en mano, cortarle la cabeza a todas las estatuas de Ronald que hay en el país.
Lo mismo le debe pasar a la gente de Superflex, quienes, en un ataque de lucidez, decidieron inundar una sucursal de McDonald's. ¿Por qué? ¿para expresar su contrariedad hacia la industria de la comida rápida? ¿una sutil crítica al consumismo de la sociedad? ¿para matar a las ratas que había en el sótano esperando ser sacrificadas? o, simplemente, ¿porque es divertido inundar cosas? Ni lo sé ni me importa, aunque me inclino por la última.
Hay que aclarar que, aunque sean gente maja, los directivos de McDonald's no estaban convencidos de dejar que destrozasen uno de sus locales, así que lo que inundan es una réplica prácticamente perfecta construida para la ocasión.
Vía Neatorama | Categoría Arte









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